#AtréveteAMirar | Desde la experiencia

Desde el proyecto Luziérnagas queremos resaltar el papel de las profesionales que en su día a día acompañan a personas con “mochilas llenas de dolor y sufrimiento”, la importancia del autocuidado tanto individual como de equipo y de la gestión emocional que permite continuar trabajando con las mujeres en situación de sinhogarismo oculto y que han sufrido múltiples violencias. 

Para esto, contamos con la voz de Mari Cruz, trabajadora social del proyecto LuZiérnagas, quien ha querido compartir su experiencia dentro de este sector con la finalidad de hacer llegar su testimonio a otras profesionales.

E. ¿Cómo es para ti trabajar con mujeres en situación de sinhogarismo oculto y que han sufrido violencia de género y/o sexual?

MC. Muchas veces me han hecho esta pregunta: ¿cómo aguantas después de tantos años trabajar en esto? «Esto» se refiere a acompañar a mujeres víctimas de violencia (de todo tipo de violencias) y en situaciones de exclusión severa. 

Bien, pues hace tiempo que encontré la respuesta: porque no lo hago sola, lo hago en equipo y con una red de compañeras que sé seguro que me sostendrá si fallo o me caigo.

E. Somos conscientes de que trabajar con mujeres que sufren estas violencias y que están en situación de sinhogarismo oculto pueden generar mucho malestar en las profesionales ¿cómo consigues tú canalizar todas esas emociones?

MC. Pues conecto con lo que siento. Siento rabia, mucha rabia…y es esa misma rabia es la que me moviliza desde las tripas y se convierte en lucha.

Siento rabia cuando leo noticias sobre niñas vendidas o explotadas sexualmente bajo matrimonio forzado, mutilación genital, ¡prueba del pañuelo o tradiciones culturales que ¡oh, casualidad! recaen sobre nuestros cuerpos.

Siento rabia cuando leo que en algunas partes del mundo se prohíbe no solo que se nos vea, si no que se escuche nuestra propia voz.

Rabia porque utilicen nuestros cuerpos como armas de guerra, cómo mercancía para lucrarse, que nuestros cuerpos se puedan alquilar o incluso comprar.

Lo que llamamos violencia de género la mayoría de las veces es «tortura de género».  Siento rabia cuando se vulneran de manera impune los derechos humanos de las mujeres y cuando la justicia es de todo menos justicia social.

¿Qué cómo aguanto trabajar en esto? Porque no podría hacer otra cosa con esta rabia que no fuera transformarla en lucha común con el resto de las mujeres del mundo.

E. ¿Podrías contarnos alguna experiencia de cómo ha conseguido canalizar esa “rabia”?

Puedo recordar la rabia que sentía cuando trabajaba en un centro de emergencia para mujeres y menores y alguien nos avisaba de que algún agresor estaba por allí yo pensaba «ojalá me le encuentre»…y al día siguiente volvía con más ganas de que esa mujer consiguiera dejarle y alejarse de él definitivamente.

E. ¿Qué le dirías a esa parte de la sociedad que todavía cuestiona a las mujeres que viven situaciones de violencia de género o violencia sexual?

MC. Les diría que no son cuestiones culturales, no son tradiciones, estos señores no son personas normales, no son babosos…baboso es el caracol. Son acosadores, violadores y maltratadores. ¡Y oh coincidencia! Todos son hombres. Hombres que lo hacen no solo porque quieren, sino porque pueden, porque todo un sistema patriarcal lo permite, lo disfraza e incluso justifica y respalda.

Yo también creo como Gièle Pelicot que la vergüenza tiene que cambiar de bando, pero no lo solo la vergüenza. También la culpa, el miedo y todo lo que miles de mujeres soportamos hace siglos.

E. ¿Y que le dirías a las profesionales que trabajan con las mujeres en situación de sinhogarismo oculto y que sufren múltiples violencias?

MC. Pues les diría una de mis expresiones preferidas “pico pala”. Que no desfallezcan, que descansen todo lo que necesiten, que se cuiden, se prioricen, se apoyen en sus compañeras si lo necesitan…pero que nunca se den por vencidas.

El feminismo no puede ser solo para una élite llena de privilegios, el feminismo es de todas y para todas. Mientras una sola mujer sufra violencia solo por el hecho de ser mujer debemos seguir en esta lucha.

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