Cuando las luZiérnagas se juntan alrededor de una mesa
Aunque han pasado ya unos meses, hoy quiero compartir la importancia que tuvo para nosotras de la visita de algunas de las mujeres que participan en el Espacio Morado del CASI. Pudieron venir «a nuestra casa» y devolvernos la visita que tanto tiempo llevábamos esperando.
La idea surgió de la manera más natural posible: si nosotras, compañeras del Proyecto Luziérnagas, venimos cada 15 días aquí, ¿por qué no devolvernos la visita? Además, este año nos hemos propuesto hacer más salidas fuera del centro, compartir espacios o tiempos de ocio con otras mujeres (como la visita al Museo de la Felicidad) y poder relacionarnos en entornos diferentes.
Preparar la actividad ya fue algo especial, como cuando vas a hacer un viaje o alguna actividad que te hace mucha ilusión y pensar en los preparativos ya forma parte del mismo.
Queríamos que fuera un día diferente; avisamos a la compañera de cocina (Mica) que ese teníamos una visita MUUUUY IMPORTANTE, más que cuando vienen profesionales de otros proyectos, más que cuando nos visitan jefas de otras entidades, incluso más que cuando vienen técnicas del Ayuntamiento o la Comunidad de Madrid… “¡vienen las mujeres del CASI!”. Y ella, con ese cariño que la caracteriza, nos preparó un desayuno realemnte especial.
¿Y qué más podemos hacer? Nos gustaría mucho que se pudieran llevar un mensaje de parte del proyecto, y que ese mensaje se lo dieran nuestras propias Luziérnagas, esas que brillan en la oscuridad. Así que escribimos diferentes mensajes en cada una de ellas y todas elegimos una al azar:
“Gracias por estar aquí”, “Busca tu faro, él te guiará”, “Cuídate, Ámate, eres especial”, “Eres una persona valiosa solo por existir”, “No te rindas, pero descansa si lo necesitas”…
Después sacamos una caja de bolsitas de té, ahí sí podían elegir las que les gustaba por color, mensaje, etc… Se nos ocurrió que podían estar rellenas de plantas aromáticas y lo dejamos como propuesta para hacer en el espacio morado.
No quisimos terminar sin hacernos una foto y darnos un aplauso a nosotras mismas por haber generado este encuentro, sin duda un día especial para todas.
Hoy, mientras escribo este artículo, me viene a la cabeza un texto bellísimo que utilicé hace tiempo con una de mis compañeras de “batallas laborales” y que no habíamos vuelto a utilizar, de la obra Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor del fuego, escrita por la autora uruguaya Simone Seija Paseyro.
Alguien me dijo que no es casual…que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan.Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.
Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.
Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen…
…porque juntas construimos nuestros propios cimientos, en tiempos donde nuestro edificio recién se empezaba a erigir. Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.
Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos. Hoy somos todas espejos de las unas, y al vernos reflejadas en esta danza cotidiana, me emociono.
Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego” que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.
Continuará…
Mª Cruz, Trabajadora Social de “LuZiérnagas”, Fundación Luz Casanova.
