El ‘descubrimiento’ de las mujeres mayores

Si una teclea en Internet el nombre de Zulma Recchini, rápidamente entra en un mundo extrañamente nuevo y desconocido, el de las mujeres mayores que viven una vida plena vistas sin estereotipos. Y escribo extrañamente porque ellas, a pesar que como apunta la artista nunca antes ha habido tantas mujeres mayores en el mundo, las de más de 60 no están representadas ni en los medios, ni en la publicidad, ni el cine, ni en los parlamentos ni en consejos de Administración de poderosas empresas. Las mujeres pasan, de aparecer como icono sexual perfecto para vender coches con poca ropa y tacones imposibles a, según empiezan a cumplir años… desaparecer. Por eso, lo fascinante del trabajo de la argentina Zulma Recchini, una mujer también mayor, fotógrafa, doctora en Demografía por la Universidad de Pennyslvania (Estados Unidos) y asesora del Consejo Nacional de Desarrollo de Argentina es su apuesta rotundamente feminista por retratar a las mujeres mayores de 60 años y hacerlo además, bajo una óptica distinta.

Mirar a las mayores a través de su trabajo como artista es descubrir que existen y que además sonríen, que están felices, tienen mucho que contar y están llenas de la vida. Contemplar y estudiar su obra es decir: “fuera” tópicos y fuera las mujeres de negro, tristes, encorvadas y escondidas. Por contra, Recchini -cámara en mano- dice “hola” a unas caras sonrientes de señoras que han cumplido los 60, 70, 80 y hasta 90 y son felices con sus años, sus arrugas y mucha experiencia. Escucharlas y verlas en sus libros y vídeos (son muchas y de diversas edades y tipologías) alegra el cuerpo y resulta esperanzador: no morimos, no desaparecemos a los 50. Hay vida para nosotras con el pelo cano o tintado, con arrugadas, gordas, flacas, altas y bajas. Entre otras cosas porque, con esos quinquenios, la carga de trabajo de los cuidados se reduce. Lo cuentan sus protagonistas. Y más, si una aprende a desaprender y a decir “no” a todo lo que la sociedad le pidió: servir siendo la más dócil, guapa, tierna, cuidadora y amable.

 “Ahora soy libre como un pájaro”. “Ahora soy yo”. “Ahora puedo levantarme tarde”. “Esto es una segunda oportunidad para disfrutar lo que no hice antes” declaran ante su cámara. Esas afirmaciones son parte del vídeo Celebración, una pieza audiovisual vinculada a su libro «Biografías. Grandes mujeres», una bellísima muestra de retratos en blanco y negro en los que “hablan” hasta sus sexagenarios cuellos, también retratados. 

“La sociedad es lenta en adscribir a esa nueva masa de personas de edad los nuevos roles que los susodichos avances demandan. Los estereotipos prevalentes siguen asociados a la declinación corporal y cognitiva, devaluando y hasta ridiculizando a veces su realidad”, afirma la estudiosa y gerontóloga en su página web, un site, lleno de vida, la de una mujer referente en muchos campos que demuestra que la juventud no es el único referente de belleza. Porque como dice ella, “las mujeres recibimos constantemente la presión de seguir siendo lindas, con una definición que sólo es posible siendo jóvenes. Cuando para ellos es distinto”, asevera en su página web. 

Por eso hace falta descubrirlas. Por ellas. Por nosotras. Por todas. 

Este post nace a petición del programa Hazte Visible, Hazme Visible para subrayar el conocimiento y sabiduría de las mujeres mayores, en otras palabras, el LEGADO DE MUJERES. 

Lula Gómez
Periodista
Responsable de Comunicación
Fundación Luz Casanova

  • La foto de portada pertenece al libro Biografías. Grandes mujeres, de la fotógrafa Zulma Recchini.