Mirarnos en el espejo. Pobreza y exclusión

Es necesario mirarnos en el espejo

Cuando escribo estas líneas el Covid19 va en línea ascendente no sólo en España, también en Europa y a nivel global. Parece que la segunda ola ya está entre nosotras.

Desde que comenzó la pandemia hemos oído decir que este virus no sabe de clases sociales, ni razas, ni géneros…. Es cierto que ataca a todas por igual, tan cierto como que no todas tenemos las mismas posibilidades de prevenir la enfermedad y, en caso de padecerla, no todas tenemos las mismas posibilidades de acceso a los requisitos necesarios para hacer frente al covid19, algo que empeora aún más si lo hacemos desde la perspectiva de género: las mujeres por su condición de cuidadoras, en el hogar y en el trabajo han sido y son las más expuestas a los contagios. “Para ellos somos como las jeringas, descartables”señalaba un artículo de ctxt.es con motivo de la concentración de mujeres cuidadoras que se movilizaron desde Madrid a Buenos Aires para reclamar sus derechos “Las vidas de limpiadoras, auxiliares, cuidadoras, enfermeras… importan”

La situación en España no era buena antes de la pandemia. Las diferencias sociales y la brecha entre ricos y pobres era algo que nunca nos ha gustado ver. Hemos preferido mirar a otros lugares, a otros países, los del Sur, los “en vías de desarrollo”, los empobrecidos… es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el nuestro. Por eso el relator especial de la ONU que nos visitó a finales de enero pasado nos invitaba a mirarnos de cerca en el espejo.  «He visitado lugares que sospecho que muchos españoles no reconocerían como parte de su país (…) barrios pobres ‘con condiciones mucho peores que un campamento de refugiados’,.. la recuperación tras la recesión solo ha beneficiado a las empresas y a los ricos.

España le está fallando por completo a buena parte de su sociedad, aquella que vive en la pobreza, cuya situación ahora se encuentra entre las peores de la Unión Europea… Los grandes beneficiados son los ricos y las empresas que, pese a los beneficios, pagan menos impuestos que antes de la recesión.

España debería mirarse de cerca en el espejo. Lo que verá no es lo que desearía la mayoría de los españoles, ni lo que muchos responsables de formular políticas tenían planeado”

 Estas son algunas de las cosas que señalaba el relator, pero esto era antes de la pandemia, un hecho que ha empobrecido, empeorado aún más la vida de aquellos que casi no tenían anda y a los que tenían poco les ha bajado en la escala de la exclusión social.

FACIAM, red de la que forma parte la Obra Social ACJ , apuntaba algunos elementos que han cambiado, y no para mejor, con el #coronavirus

  • El empleo ya no es el elemento más importante para garantizar la protección social y la inclusión. La vivienda ha desplazado al empleo como primer factor excluyente. Los precios del alquiler y la precariedad del mercado laboral, obstaculizan la autonomía y la incorporación social. Tener un empleo no garantiza poder mantener una vida autónoma
  • Según el estudio Análisis y Perspectivas 2020 “Distancia Social y Derecho al Cuidado” publicado en el mes de junio, La COVID-19 ha anulado el efecto de la recuperación económica en España. En solo dos meses hemos vuelto a las cifras del peor momento de la Gran Recesión en el 2013. En el caso de los trabajadores por cuenta ajena y autónomos, la destrucción de empleo alcanza a un 36% de los que estaban trabajando el 1 de marzo, mientras que para aquellos que lo hacían en la economía informal la pérdida de empleo es de un 56,5%.
  • En este contexto que la pandemia ha generado, queremos poner especialmente en valor el acompañamiento a las personas en situación de sin hogar.

¿Si no tienes donde confinarte cómo puedes defenderte del bicho? ¿Si no tienes donde lavarte cómo puedes mantener las medidas higiénicas que te protegen del contagio? ¿Si no tienes para comer como acceder a los útiles necesarios, mascarilla gel para evitar el virus?

Llega la segunda ola, no lo vamos a poder evitar, pero si podemos evitar no aislarnos en nuestros confinamientos, acordarnos de aquellos que la sociedad expulsa, los que no queremos ver, pero están ahí. No podemos paralizarnos. Tenemos que exigir a nuestros políticos medidas sociales integradoras reales, y eficaces. Tenemos que exigirlo. Y mientras tanto apoyar a quienes siguen al pie del cañón, trabajando y luchando por ellos y con ellos.. Este año la campaña de FACIAM incide en este tema: «No tener casa mata. #NadieSinHogar»

Vamos a mirarnos al espejo, sólo si somos capaces de vernos como realmente somos, como realmente estamos, podremos mejorar nuestra imagen y trabajar por lo que queremos ser y como queremos estar: nosotros individualmente y como sociedad. Todo un reto

Charo Mármol
Comunicadora, empecinada, utópica, feminista,
creyente en Jesús de Nazaret y seguidora de su
mensaje liberador para todas las personas.

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