Igualdad Real vs. Formal

Perspectivas Cruciales en la Equidad de Género en las Empresas

Desde el proyecto “Iguálate IV” queremos aprovechar el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, para reivindicar una palabra muy usada: Igualdad.

Pero ¿de qué igualdad estamos hablando? Existe la igualdad racial, social, económica…

La igualdad de género es un principio fundamental que busca garantizar que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades, derechos y responsabilidades en todos los aspectos de la vida. Sin embargo, este concepto abarca dos dimensiones esenciales: la igualdad real y la igualdad formal. Comprender la diferencia entre ambas es muy importante para avanzar hacia entornos laborales más equitativos y justos y no sólo en el mundo laboral, sino en la vida en general.

En todos los medios de comunicación se habla de la igualdad, pero a veces este concepto puede diluirse en su uso. Suele ocurrir que, del dicho al hecho, hay un buen trecho. Un ejemplo de ello es lo que está escrito en el artículo 14 de la Constitución Española: “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. ¿Ocurre esto en la realidad? Es en estos casos done hace falta conocer la distinción entre igualdad formal e igualdad real.

La igualdad formal se refiere a la igualdad ante la ley y las políticas. Significa que hombres y mujeres deben recibir el mismo trato y tener los mismos derechos en el papel. Es una base legal indispensable, pero por sí sola no garantiza la equidad en la práctica.

Por otro lado, la igualdad real va más allá de la igualdad formal y busca abordar las desigualdades sistémicas y estructurales que persisten en la sociedad. Esto implica reconocer y abordar las disparidades económicas, sociales y culturales que afectan de manera desproporcionada a mujeres en comparación con hombres.

En el contexto empresarial, la incorporación de medidas con perspectiva de género es esencial para avanzar hacia la igualdad real. Las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) desempeñan un papel crucial en este proceso, ya que suelen conformar la columna vertebral de muchas economías.

A continuación, se detallan algunas razones clave para la implementación de medidas con perspectiva de género en estas empresas.

En primer lugar, la diversidad de género en los equipos de trabajo ha demostrado mejorar la creatividad y la toma de decisiones. La inclusión de diversas perspectivas y experiencias contribuye a la innovación y al éxito empresarial. Las PYMEs pueden beneficiarse enormemente al aprovechar el talento tanto de mujeres como de hombres por igual.

En segundo lugar, la equidad de género no es solo una obligación moral, sino también una estrategia comercial inteligente. Las empresas que adoptan prácticas inclusivas y equitativas atraen y retienen talento diverso, lo que se traduce en una ventaja competitiva a largo plazo.

Por último, la implementación de medidas con perspectiva de género en las PYMEs contribuye a romper estereotipos y normas de género arraigadas en la sociedad que no benefician a nada ni nadie. Esto no solo beneficia a la empresa, sino que también tiene un impacto positivo en la construcción de una cultura más inclusiva.

El equipo que conforma el proyecto “Iguálate IV” de la Fundación Luz Casanova realiza un acompañamiento y formación en materia de igualdad de género en el ámbito laboral, resaltando siempre la importancia de incluir la perspectiva de género en las entidades y empresas que operan en la Comunidad de Madrid que están interesadas en poner en valor la igualdad real y efectiva.

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