Jóvenes sin hogar, más allá de la vivienda

El acceso a la vivienda es un derecho humano reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en nuestra Constitución; sin embargo, acceder a una vivienda digna supone un problema de difícil solución para un sector importante de la población, concretamente, para las personas jóvenes –hasta los 35 años-. En la Unión Europea, las personas jóvenes constituyen entre el 20% y el 30% de la población en situación de sinhogarismo.

Según el diccionario de la RAE, el sinhogarismo es la “circunstancia de la persona que carece de hogar donde vivir y, generalmente, de cualquier medio de vida”. El sinhogarismo es una forma extrema de exclusión social.

La Red FACIAM, de la que forma parte la Fundación Luz Casanova, en el informe “Juventud y sinhogarismo”, analiza la compleja realidad de las personas jóvenes que se encuentran en situación de sinhogarismo en España y ofrece propuestas concretas para abordarla. Dicho informe se enmarca en la serie editorial “Más allá de la vivienda” que se apoya en los resultados de la investigación Exclusión social y COVID-19, basada en los relatos individuales que acaban identificando los factores determinantes, adyacentes o consecuentes de las situaciones de sinhogarismo. Es más, en FACIAM se toma en consideración la dimensión individual, comunitaria y estructural del sinhogarismo para que la vivienda llegue a transformarse en un hogar.

El citado informe parte de la base de que la situación de las personas jóvenes sin hogar en España no es homogénea, pero encontramos varios factores comunes que les afectan:

  • El sexo. El 67,6% son hombres y el 31,3% son mujeres.
  • La realidad residencial.
  • La formación y el empleo. El 50% dice tener estudios secundarios y sólo el 11% tiene estudios universitarios. La falta de formación conduce al desempleo lo que dificulta su introducción en la vida adulta.
  • El estatus migratorio. El 81% es de origen extra comunitario. El 14% de origen español y el 5% proviene de países de la Unión Europea.
  • Mayores dificultades para las personas que se encuentran en situación administrativa irregular (57,9%), ya que al no estar empadronadas no tienen acceso a prestaciones tales como la salud, la educación, las rentas mínimas autonómicas (RMA) o el ingreso mínimo vital (IMV).

El acceso a la vivienda se presenta como un problema estructural. El sinhogarismo es un fenómeno multidimensional que surge de la combinación de numerosos factores. En los últimos años, el concepto de interseccionalidad prima a la hora de abordar los problemas de las personas en situación de sinhogarismo, en general, así como a las personas jóvenes en particular. Este concepto hace referencia a la intersección de diferentes dimensiones de la desigualdad social. Es decir, la interseccionalidad no solo viene definida, por ejemplo, por las desigualdades que surgen por ser joven, mujer, persona migrante y con determinadas condiciones de salud, sino que va más allá y dirige la mirada a la interacción entre dichas desventajas y los procesos que se derivan de las mismas, como se señala en el informe.

A través del concepto de interseccionalidad es posible incluir en el análisis de la situación de sinhogarismo las complejas condiciones de vida de las personas jóvenes en tal situación destacándose, fundamentalmente, las cuestiones que tienen que ver con la salud y los aspectos relacionales.

En efecto, según el informe, el 77,6% de las personas jóvenes sin hogar presentan posibles casos de mala salud (depresión, esquizofrenia, trastorno bipolar) y el 29% padece alguna enfermedad diagnosticada, pero no reciben el tratamiento necesario. De estos datos se deduce la importancia de abordar la salud de estas personas.

Por lo que respecta a los aspectos relacionales, las personas encuestadas se preguntan ¿a quién acudir? ¿cómo vas a decir que vives en la calle? Por un lado, las relaciones familiares las califican de conflictivas o muy conflictivas; sin embargo, consideran muy necesario el apoyo social y la presencia en redes.

Frente a la realidad de las personas jóvenes en situación de sinhogarismo, FACIAM propone, entre otros, los siguientes planes de acción:

  • La franja de edad 18-23 años debe tener una especial protección, adaptando los sistemas de prestaciones y de servicios de atención a esta consideración.
  • El acceso a los recursos debe contemplar mecanismos de prioridad en función de la edad.
  • Crear programas específicos de atención a jóvenes que favorezcan, por un lado, que estén en la calle el menor tiempo posible y, por otro, que los programas, tanto residenciales, como de otra índole tengan en cuenta lo más posible la edad.
  • Acceso al sistema de salud para jóvenes migrantes en situación de sinhogarismo.
  • Desarrollar programas expresamente dirigidos a fomentar redes comunitarias, por ejemplo, programas de ocio.
  • Crear programas de transición hacia la emancipación.
  • Explorar nuevas formas de acompañamiento.
  • Prestar especial atención a las mujeres jóvenes víctimas de violencia de género.

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