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La violencia contra las mujeres, un asunto público

Erdogán ha cedido a las presiones ultraderechistas de su país y se retira del Convenio de Estambul que firmó siendo primer ministro. Y esto es grave para las mujeres turcas y, por extensión, para todas nosotras.

¡Cuidado! Se van encendiendo luces rojas en diversos puntos del planeta, alertas muy preocupantes que significan retrocesos importantes en los tímidos logros conseguidos contra la discriminación de las mujeres, especialmente, contra la violencia de género.

En esta ocasión, se trata de Turquía, país en el que, en 2011, el entonces primer ministro y actual presidente de la nación, Recep Tayyip Erdogán, firmó el Convenio de Estambul sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica. El mandatario euroasiático, cediendo a las presiones de grupos ultraconservadores, ha decidido, por decreto, la retirada del tratado, confirmando así la deriva autoritaria que vive el país, acompañada de un claro retroceso en la protección de las mujeres que ha quedado patente durante la pandemia.

En el Convenio de Estambul, al que España se sumó en 2014, es el marco jurídico internacional, promovido por el Consejo de Europa para legislar de forma homogénea contra la violencia de género, se contemplan todas las formas de violencia contra las mujeres: la violencia física, psicológica y sexual, incluida la violación; la mutilación genital femenina, el matrimonio forzado, el acoso, el aborto forzado y la esterilización forzada. Dicho acuerdo es importante porque se trata del primer convenio internacional que contiene una definición del concepto de género: reconoce que las mujeres y los hombres no solo se diferencian por el sexo biológico, sino que también existe una categoría de género establecida socialmente que asigna a las mujeres y a los hombres funciones y comportamientos particulares.

Así mismo, en él se reconoce también que la violencia contra las mujeres es una violación contra los derechos humanos y como una forma de discriminación, al tiempo que considera responsables a los Estados si no responden adecuadamente a este tipo de violencia. El Convenio brinda protección a todas las mujeres y a las niñas, independientemente de su edad, raza, religión, origen social, condición de inmigrante u orientación sexual.

En pocas palabras, en el Convenio de Estambul se reconoce que la violencia contra las mujeres es un asunto público.

Mª Teresa de Febrer
Licenciada en Derecho

© La ilustración es de Rawpixel.