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Manifiesto. Mujeres mayores y soledad no deseada

La soledad no deseada enferma y lo hace más en las mujeres mayores, por dos motivos: el edadismo, común a hombres y mujeres y el machismo. Esa soledad o aislamiento social en la vejez de las mujeres puede ser el resultado de la violencia a lo largo de toda una vida. El problema se multiplica especialmente en las mujeres mayores con menos recursos económicos, más vulnerables, y por tanto con menos alternativas, también en cuanto a su salud emocional.

La soledad no deseada impacta directamente en la salud (física y emocional) y en la inclusión de las personas mayores.

Este tipo de soledad puede ser una experiencia subjetiva que se da incluso cuando la persona que la sufre no vive sola, siendo en la mayoría de los casos, invisible desde fuera.

VIOLENCIA DE GÉNERO. Por un tema cultural y estructural, el edadismo y el machismo hacen más proclives a las mujeres mayores a este tipo (aislamiento) u otros de mal trato. Ser mujer, dependiente y contar con pocos recursos multiplican diversas formas de violencias invisibilizadas hacia las mayores de 65 años.

Tras el trabajo de años con mujeres mayores durante años, constatamos la necesidad de subrayar los siguientes puntos de este MANIFIESTO CONTRA EL ENVEJECIMIENTO FEMENINO EN SOLEDAD NO DESEADA

  1. Para entender las necesidades de las mujeres mayores es necesario incluir perspectiva de género: 
    1. A partir de ahí se podrán tener en cuenta las motivaciones que las impulsan a participar en nuevas actividades.
    2. Es fundamental analizar su papel como cuidadoras a la hora de buscar las fórmulas para evitar ese aislamiento no deseado.
  2. Es necesario que impulsemos acciones de sensibilización y empoderamiento hacia ellas, para que logren así un protagonismo y mejor control de los recursos y las decisiones que afectan a su vida.
  3. Es necesario crear y ofrecer espacios donde puedan sentirse escuchadas sin ser juzgadas, sin que se las responsabilice por su situación, tanto si quieren cambiarla como cuando el cambio no resulta sencillo o posible. Hace falta darles la voz que les corresponde como mujeres.
  4. Es fundamental que exista formación especializada en violencia de género en mujeres mayores para poder atenderlas en los centros de salud, centros de mayores, servicios sociales y espacios que frecuentan. La soledad no deseada y aislamiento son formas de violencia que afectan a la salud y calidad de vida de las personas. En consecuencia:
    1. Se debe prevenir e intervenir sobre aquellos factores que la causan, para tratar como corresponde, ya que no es una enfermedad y no se debe medicalizar.
    1. Se debe trabajar también con las familias y entornos cercanos para que entiendan qué, en términos de salud y bienestar, supone esa soledad.
  5. Queremos también subrayar las diferencias con la soledad deseada y en positivo, cuando las mujeres son independientes y deciden sobre su propia vida, se sienten poderosas y viven felices porque ellas son su mejor compañía.

Te invitamos a compartir este manifiesto en redes y reflexionar sobre este tema.

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