Prostitución adolescentes

Prostitución encubierta con menores

Sí, el titular no es amable, pero es que la realidad tampoco lo es. Bajo bonitas excusas, pintadas “de rosa y adulación”, hombres adultos compran el tiempo de las menores. Sí, suena fuerte, pero no hay otra forma de llamarlo y ya es hora de ponerle nombre. No, no son “sugar daddys”: “papaítos dulces”, podríamos traducir. Fuera máscaras: hablo de hombres maduros de 40 en adelante que buscan compañía de chicas jóvenes para “charlar” y estar acompañados. A cambio, ellas, adolescentes reciben un dinero, pongamos 60 euros, una fortuna para una chavala de 16 años que “simplemente” acude a una cita para hacer pasar un rato amable a un solitario caballero. Deleznable, sí, pero lo cierto es que cada vez es más frecuente que chicas más jóvenes (niñas, si nos acogemos al término legal), digan sí a invitaciones de depravados.

La forma de conocerse y contactar es sencilla: Internet y las distintas aplicaciones de la Red para ligar. Hasta ahí no habría problema, el horror es la falta de ética de ellos y lo fácil que resulta mentir en un software en el que una joven sólo tiene que registrarse, subir sus fotos y… comenzar a “jugar” y sentirse mayor y conquistada por ese “papaíto dulce, amable y regalador”. El problema, repetimos, es que esta forma de prostitución encubierta es accesible para las menores de 18 años que se encuentran con un mercado de hombres sin escrúpulos dispuestos a consumir carne, la de ellas, que acceden a una relación asquerosamente desigual donde ellos tienen todo el poder, el de un adulto que manipula sin pudor por medio de regalos, simpatía y una falsa seducción.

Nos convierten en objetos, nos cosifican. Valemos así tanto como un vestido bonito. La aberración llegaba la semana pasada con la noticia de una empresa de maquillaje, Krash Cosmetics. Dicha compañía lanzaba una colección de sombras de ojos nominada Sugar Daddy. Los distintos tonos que venían en una caja con forma de tarjeta de crédito se llamaban “Paga semanal”, “transferencia urgente”, “Bizum de 500 euros…”. Afortunadamente, la presión en redes sociales de los colectivos feministas, consiguió retirar la línea de productos de maquillaje por blanquear la prostitución. Pero esa es la anécdota, la angustia son los casos reales, las chicas que, sin querer, siguen viendo Pretty Woman, una mujer prostituida, como un referente de mujer, de belleza y de forma de ser. No, es importante llamar a las cosas como son y la realidad es que para las jóvenes ese peligro para ellas se encuentra normalizado y a tan sólo un clic de distancia.

¿Qué ocurre después? Lo explicaba muy claro Rebeca Álvarez, psicóloga de la Fundación Luz Casanova y experta en género en un artículo anterior.

  • Es frecuente mantener sexo sin consentimiento con un conocido reciente o con la pareja, quedar con una persona por una red social y verte obligada a ello por el sentimiento de culpa. Es normal también que luego no lo cuenten por culpa, miedo y/o vergüenza.
  • Es frecuente sufrir sexting, sextorsión, grooming, tras ser engañadas, manipuladas o chantajeadas.
  • Es frecuente ceder a la presión de la pareja para mantener relaciones sexuales a edades más tempranas, especialmente en el caso de las adolescentes.
  • Es frecuente sufrir violencia sexual a través de prácticas que algunas chicas pueden entender como elegidas pero que con un análisis más profundo se deja ver que no es una elección propia, que quién propone es él y no ella… asfixia erótica, shibari, estrangulamiento…

“Desde un punto de vista psicológico, el impacto que toda esta violencia genera en ellas tiene como consecuencia la culpa, vergüenza, sentimiento de responsabilidad y asco, acrecentadas por la sobreexposición pública que aumenta los efectos. Hace falta una intervención especializada tanto en la propia violencia sexual, como en la comprensión del delito y de la etapa vital en la que se produce esta violencia”, apunta Rebeca Álvarez. Por ello, la atención ha de ser lo más inmediata posible, cuidada, desde el respeto, desde la escucha, y teniendo como eje principal de la intervención a la mujer/adolescente.

No es broma, la realidad –según la información facilitada estos días por la Delegación contra la Violencia de Género- son alarmantes. Durante el mes de febrero fueron asesinadas dos mujeres por violencia de género. En esas fechas se recibieron 4.475 llamadas sobre violencia. Los datos son de mujeres de todas las edades, pensemos en el daño sobre las más jóvenes. No hay vuelta de hoja, si nos tocan a una, nos tocan a todas. Ni un daddy más. 

Lula Gómez
Periodista
Responsable de Comunicación
Fundación Luz Casanova

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