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Algunas claves de la inteligencia emocional

Siento, luego existo.

A lo largo de la historia nos han ofrecido la interpretación de que somos seres fundamentalmente lógico racionales. Nos han acuñado el lema: pienso, luego existo. Si bien es cierto, lo es también que somos seres sintientes. Las emociones son parte de nuestra vida en cada instante de ella. Estamos continuamente sintiendo alguna emoción.

Ejercicio para la auto reflexión. Registra en un diario las diferentes emociones que sientes en diferentes momentos del día. Puedes hacer este ejercicio en días diferentes, con el fin de ver el amplio mosaico de emociones que están presentes. También puede ocurrir que detectas algunas que tienen más presencia que otras.

Siento… ¿y ahora qué?

La palabra inteligencia proviene del latín intellegere, término compuesto de inter ‘entre’ y legere ‘leer, escoger’, por lo que, etimológicamente, inteligente es quien sabe escoger. La inteligencia permite elegir las mejores opciones para resolver una cuestión.

Las emociones nos ayudan a aproximarnos a los estímulos y situaciones, o evitarlos. Tienen una gran capacidad para ayudarnos a evaluar lo que ocurre y tomar decisiones.

Ejercicio para la auto reflexión. Identifica cómo las emociones te ayudan a analizar situaciones desde una perspectiva más intuitiva. Encuentra cómo las emociones influyen en la toma de tus decisiones.

La función de las emociones.

Si bien coloquialmente hablamos de emociones positivas y negativas, en realidad deberíamos expresar que todas y cada una de las emociones tienen una función o para qué. Por lo tanto, es más preciso hablar de emociones que tienen un tono agradable o desagradable, y en función de su uso pueden ser funcionales o disfuncionales.

El miedo nos protege, el enfado nos da energía, la tristeza honra lo perdido… Cada emoción tiene una función adaptativa. 

Ejercicio para la auto reflexión: Identifica aquellas emociones que te resultan más desagradables o que no le encuentras ninguna utilidad, y analiza cómo realmente son emociones necesarias en la vida.

Identificar las emociones.

Las emociones tienen la particularidad de ser únicas. Pertenecen a un campo semántico sin sinónimos. Podemos agruparlas en familias, pero no encontraremos dos exactamente iguales. Cada una de ellas tendrá matices. Del mismo modo, es muy habitual sentir en corto espacio de tiempo varias emociones a la vez, generando un patrón emocional.

Resulta clave ampliar el léxico emocional para poder nombrar las emociones que siento o que percibo en las demás personas.

Ejercicio para la auto reflexión: Crea tu propio diccionario emocional. Amplia las palabras que sueles usar para identificar las emociones.

La auto regulación emocional.

Todas las emociones son legítimas. Las personas tenemos derecho a sentir lo que fuere ante cualquier escenario. Ahora bien, las emociones tienen un impacto en una misma y en las demás personas.

En este sentido, debemos poner el foco en tres aspectos:

  • La intensidad y prolongación en el tiempo. Las emociones tienen diferentes intensidades. Hay que establecer unos topes para no rebasarlos y así la emoción obtiene una intensidad apropiada. Por ejemplo, una alegría inusitada puede llevarte a un ataque de risa que no te permite continuar la tarea. Una tristeza prolongada puede derivar e una distimia o una depresión. 
  • El contexto. Culturalmente hemos decidido la adecuación de emociones y comportamientos en contextos sociales. Es clave saber desplegar o inhibir una emoción en función del contexto. Por ejemplo, en medio de un funeral recibes la noticia de que te ha tocado la lotería. Debemos saber auto regularnos y entender que en ese momento y lugar no es adecuado expresar la alegría.
  • La expresión emocional (la conducta). La emoción tiene una forma de expresarse, y esa conducta es observable y tiene un impacto en el entorno. La auto regulación conlleva desplegar un patrón conductual apropiado. Por ejemplo, que yo esté enfadado no legitima que yo te agrada. En resumen, hay que distinguir la emoción de su expresión.

Ejercicio para la auto reflexión: Elige aquellas situaciones en las que consideras que las emociones no te están ayudando. Analiza si puedes modificar algún aspecto relativo a la intensidad, el contexto o la forma conductual con la que expresas la emoción.

Por Itziar Garay y Ander Mimenza, consultores y coach en desarrollo de personas, equipos y organizaciones.

Estas pistas sobre competencias en maestría emocional son algunas de las reflexiones que se tratarán en la segunda edición del Programa Liderazgo, de EDE y la Fundación Luz Casanova, que se celebrará en Madrid durante el mes de noviembre y diciembre, una formación sobre las nuevas competencias necesarias para liderar de una forma más eficaz y humana que versará sobre:
  • Gestión del cambio
  • Competencias conversacionales
  • Competencias sistémicas
  • Competencias de maestría emocional
  • Competencias corporales
  • Competencias en dinamización de equipos

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