Huerto solidario. consumo responsable

Con-sumo gusto (responsable)

Hace unas semanas Huerto Hermana Tierra, un proyecto social que une el interés por el consumo ecológico con formación y empleo digno  y Sercade, el servicio Capuchino para el Desarrollo y la Solidaridad, nos entregaron una caja de frutas y verduras para nuestro Comedor Social, que no cierra por vacaciones. Nos trajeron sus excedentes de su huerta y los kilos que sus compradores donan para la cesta corresponsable. No es la primera vez que lo hacen, es parte de su filosofía, que aboga por unos principios responsables en cuanto al consumo, la agricultura y lo que ellos llaman la «casa común», su manera de incidir y trabajar en la realidad de la migración y reconocer la dignidad y los derechos de quienes no nacieron en España. 

Incidimos y contamos para subrayar su colaboración con nosotras y porque compartimos con ellos nuestro famoso «que por mí no quede», la frase que repetía Luz Casanova y que desde esta iniciativa se aplica tanto para quienes consumen como por quienes idearon esta forma de producir que implica a toda la sociedad, teniendo además a la tierra como punto de encuentro. 

He aquí algunos de los puntos que, la comunidad que forma parte de esta iniciativa, logra al comprar cada una de sus manzanas, zanahorias, patatas y lechugas. 

1). Ser un espacio de formación y adquisición de experiencia laboral en agricultura ecológica para jóvenes que carecen de ella o que la necesitan para encontrar un empleo estable y digno. Según recogen en su web, procuran mantener un espacio laboral donde las situaciones personales y familiares son tenidas en cuenta. Laboralmente ofrecen un espacio de estabilidad personal. Los contratos son de mínimo un año.

2) Ser un espacio de concienciación y sensibilización para las personas que consumen sus productos sobre la situación de las personas en dificultad personal y social.

3) Concienciar del consumo responsable y el comercio justo y de la necesidad de potenciar una economía social y del bien común.

4) Concienciar de la necesidad de cuidar la casa común, la Tierra, mediante un consumo respetuoso con el medio ambiente.

5) No desperdiciar. Y de ahí que sus excedentes los lleven a entidades como la nuestra, donde todos los días del año atendemos a personas con problemas de exclusión severa. No hacerlo es importante, como señalaba Teresa de Febrer en el blog “AL Final del Túnel” un tercio de los alimentos que se producen en el mundo acaba en la basura, según datos de la FAO, una actitud irresponsable e insostenible

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