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	<title>Lula Gómez archivos | Proyectos Luz Casanova</title>
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	<title>Lula Gómez archivos | Proyectos Luz Casanova</title>
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		<title>Recuperar los derechos de jóvenes en situación de sin hogar</title>
		<link>https://proyectosluzcasanova.org/recuperar-los-derechos-de-jovenes-en-situacion-de-sin-hogar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lula Gómez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Sep 2021 09:26:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Exclusión social]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hay historias de intervención social especialmente difíciles en las que no se sabe qué va antes, si el huevo o la gallina. Hay veces que en lo social nos encontramos con la serpiente que se muerde la cola y surge el bloqueo. Se pone quizás un parche pero se está lejos de resolver una difícil...</p>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hay historias de </strong>intervención social <strong>especialmente difíciles en las que no se sabe qué va antes, si el huevo o la gallina. Hay veces que en lo social nos encontramos con la serpiente que se muerde la cola y surge el bloqueo. Se pone quizás un parche pero se está lejos de resolver una difícil situación de múltiples cabos que van enredándose unos con otros. ¿Cómo dar respuestas, por ejemplo, a los jóvenes extutelados, cómo acompañar a esos todavía adolescentes que se ven sin hogar, sin futuro, en la calle y sin ningún acompañamiento?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras nuestro trabajo de años en <strong>inclusión e igualdad,</strong> hay cosas cada vez más claras, y una de ellas es la <strong>prevención e intervención temprana</strong> para que esas duras realidades no se cronifiquen y se puede ver una salida de ellas. Porque el deterioro físico y psíquico que sufre una persona en la calle mata, repetimos desde&nbsp;<a href="https://faciam.org/">Faciam</a>, red a la que pertenecemos. Y lo peor, lo hace a una velocidad vertiginosa: el deterioro que sufre una persona en la calle es brutal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, urge la actuación inmediata, uno de los pilares del proyecto&nbsp;<a href="https://proyectosluzcasanova.org/?s=impulsa">Impulsa</a>, un programa pensado para trabajar con jóvenes en situación de sin hogar que cumplió hace poco 100 días de funcionamiento y que ya presenta resultados esperanzadores. Es decir, vamos consiguiendo cambiar las cosas, vamos logrando que esa serpiente no se vuelva a morder la cola. La iniciativa se enmarca en el Convenio de atención a personas sin hogar que <a href="https://faciam.org/">Faciam</a> mantiene con el Ayuntamiento de Madrid. Lo desarrollamos Cáritas Madrid, Fundación Benéfica San Martín de Porres, Sercade y Obra Social Apostólicas del Corazón de Jesús, entidades pertenecientes a su red en Madrid.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, tras tan sólo tres meses de trabajo con ellos y ellas (jóvenes cuya media de edad es 21 años), se constatan avances importantes, unos datos que tomamos con precaución entendiendo siempre el difícil contexto de la población con la que estamos trabajando, jóvenes en exclusión severa. Así, el&nbsp;<strong>94,29% del centenar de participantes están en diferentes cursos de formación para el empleo y un 15% de ellos ha conseguido un permiso de trabajo</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La metodología pasa por otra de las máximas que repetimos desde el Tercer Sector y que no es otra sacarles de las calles y alojarles en pisos o pensiones. “<em>Es el punto de arranque para luego ofrecerles un acompañamiento individual y grupal para que accedan&nbsp;a&nbsp;derechos como la sanidad, la vivienda, el trabajo, la educación… y a una independencia económica&nbsp;para valerse por sí solos.&nbsp;Ese trabajo de recuperación de sus derechos resulta fundamental para su inserción en la sociedad. Pero no sólo eso, su implicación y participación en las actividades ofrecidas son una palanca importante para&nbsp;romper con los estereotipos y el aislamiento&nbsp;que recaen sobre ellos, así como el discurso del odio y la aporofobia</em>”, señalaba hace unos días Julia Almansa, Directora de la Fundación Luz Casanova y vicepresidenta de FACIAM. Queda mucho por hacer, queda consolidar sus derechos y queda una amplia lista de espera para entrar en el proyecto, pero los datos que ofrece esta forma de trabajar son una luz en el camino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este artículo fue publicado inicialmente en el blog <a href="https://edefundazioa.org/actualidad/miradas/">Miradas,</a> de EDE Fundazioa. </p>
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		<title>Prostitución encubierta con menores</title>
		<link>https://proyectosluzcasanova.org/prostitucion-encubierta-con-menores/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lula Gómez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 May 2021 05:35:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia de Género]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sí, el titular no es amable, pero es que la realidad tampoco lo es. Bajo bonitas excusas, pintadas “de rosa y adulación”, hombres adultos compran el tiempo de las menores. Sí, suena fuerte, pero no hay otra forma de llamarlo y ya es hora de ponerle nombre. No, no son “sugar daddys”: “papaítos dulces”, podríamos...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Sí, el titular no es amable, pero es que la realidad tampoco lo es. Bajo bonitas excusas, pintadas “de rosa y adulación”, hombres adultos compran el tiempo de las menores. Sí, suena fuerte, pero no hay otra forma de llamarlo y ya es hora de ponerle nombre. No, no son “sugar daddys”: “papaítos dulces”, podríamos traducir. Fuera máscaras: hablo de hombres maduros de 40 en adelante que buscan compañía de chicas jóvenes para “charlar” y estar acompañados. A cambio, ellas, adolescentes reciben un dinero, pongamos 60 euros, una fortuna para una chavala de 16 años que “simplemente” acude a una cita para hacer pasar un rato amable a un solitario caballero. Deleznable, sí, pero lo cierto es que <strong>cada vez es más frecuente que chicas más jóvenes (niñas, si nos acogemos al término legal), digan sí a invitaciones de depravados.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La forma de conocerse y contactar es sencilla: Internet y las distintas aplicaciones de la Red para ligar</strong>. Hasta ahí no habría problema, el horror es la falta de ética de ellos y lo fácil que resulta mentir en un software en el que una joven sólo tiene que registrarse, subir sus fotos y… comenzar a “jugar” y sentirse mayor y conquistada por ese “papaíto dulce, amable y regalador”. El problema, repetimos, es que <strong>esta forma de prostitución encubierta es accesible para las menores de 18 años que se encuentran con un mercado de hombres sin escrúpulos dispuestos a consumir carne, la de ellas, </strong>que acceden a una relación asquerosamente desigual donde ellos tienen todo el poder, el de un adulto que manipula sin pudor por medio de regalos, simpatía y una falsa seducción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos convierten en objetos, nos cosifican. Valemos así tanto como un vestido bonito. <strong>La aberración llegaba la semana pasada con la noticia de una empresa de maquillaje, Krash Cosmetics. Dicha compañía lanzaba una colección de sombras de ojos nominada Sugar Daddy. Los distintos tonos que venían en una caja con forma de tarjeta de crédito se llamaban “Paga semanal”, “transferencia urgente”, “Bizum de 500 euros…”. </strong>Afortunadamente, la presión en redes sociales de los colectivos feministas, consiguió retirar la línea de productos de maquillaje por blanquear la prostitución. Pero esa es la anécdota, la angustia son los casos reales, las chicas que, sin querer, siguen viendo Pretty Woman, una mujer prostituida, como un referente de mujer, de belleza y de forma de ser. No, es importante llamar a las cosas como son y la realidad es que para las jóvenes ese peligro para ellas se encuentra normalizado y a tan sólo un clic de distancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué ocurre después? Lo explicaba muy claro <strong>Rebeca Álvarez, </strong>psicóloga de la <strong>Fundación Luz Casanova y</strong> experta en género en un artículo anterior.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Es frecuente mantener sexo sin consentimiento con un conocido reciente o con la pareja, quedar con una persona por una red social y verte obligada a ello por el sentimiento de culpa. Es normal también que luego no lo cuenten por culpa, miedo y/o vergüenza.</li>



<li>Es frecuente sufrir sexting, sextorsión, grooming, tras ser engañadas, manipuladas o chantajeadas.</li>



<li>Es frecuente ceder a la presión de la pareja para mantener relaciones sexuales a edades más tempranas, especialmente en el caso de las adolescentes.</li>



<li>Es frecuente sufrir violencia sexual a través de prácticas que algunas chicas pueden entender como elegidas pero que con un análisis más profundo se deja ver que no es una elección propia, que quién propone es él y no ella… asfixia erótica, shibari, estrangulamiento…</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Desde un punto de vista psicológico, el impacto que toda esta violencia genera en ellas tiene como consecuencia la culpa, vergüenza, sentimiento de responsabilidad y asco, acrecentadas por la sobreexposición pública que aumenta los efectos. </strong>Hace falta una&nbsp;intervención especializada&nbsp;tanto en la propia violencia sexual, como en la comprensión del delito y de la etapa vital en la que se produce esta violencia”, apunta Rebeca Álvarez. Por ello, la atención ha de ser lo más inmediata posible, cuidada, desde el respeto, desde la escucha, y teniendo como eje principal de la intervención a la mujer/adolescente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es broma, la realidad –según la información facilitada estos días por la Delegación contra la Violencia de Género- son alarmantes. Durante el mes de&nbsp;febrero fueron asesinadas&nbsp;dos mujeres&nbsp;por violencia de género. En esas fechas se recibieron 4.475 llamadas sobre violencia. Los datos son de mujeres de todas las edades, pensemos en el daño sobre las más jóvenes. <strong>No hay vuelta de hoja, si nos tocan a una, nos tocan a todas. Ni un daddy más.&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<item>
		<title>El &#8216;descubrimiento&#8217; de las mujeres mayores</title>
		<link>https://proyectosluzcasanova.org/el-descubrimiento-de-las-mujeres-mayores/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lula Gómez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Jan 2021 09:53:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Mayores de 60]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Si una teclea en Internet el nombre de Zulma Recchini, rápidamente entra en un mundo extrañamente nuevo y desconocido, el de las mujeres mayores que viven una vida plena vistas sin estereotipos. Y escribo extrañamente porque ellas, a pesar que como apunta la artista nunca antes ha habido tantas mujeres mayores en el mundo, las...</p>
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<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si una teclea en Internet el nombre de<strong> Zulma Recchini, </strong>rápidamente entra en un mundo extrañamente nuevo y desconocido, el de las mujeres mayores que viven una vida plena vistas<strong> sin estereotipos.</strong> Y escribo extrañamente porque ellas, a pesar que como apunta la artista nunca antes ha habido tantas mujeres mayores en el mundo, las de más de 60 no están representadas ni en los medios, ni en la publicidad, ni el cine, ni en los parlamentos ni en consejos de Administración de poderosas empresas. Las mujeres pasan, de aparecer como icono sexual perfecto para vender coches con poca ropa y tacones imposibles a, según empiezan a cumplir años&#8230; desaparecer. Por eso, lo fascinante del trabajo de la argentina&nbsp;<a href="http://zulmarecchini.com/info/bio/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Zulma Recchini,</a>&nbsp;una mujer también mayor, fotógrafa, doctora en Demografía por la Universidad de Pennyslvania (Estados Unidos) y asesora del Consejo Nacional de Desarrollo de Argentina es su apuesta rotundamente feminista por retratar a las mujeres mayores de 60 años y hacerlo además, bajo una óptica distinta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mirar a las mayores a través de su trabajo como artista es descubrir que <strong>existen y que además sonríen, que están felices, tienen mucho que contar y están llenas de la vida. </strong>Contemplar y estudiar su obra es decir: “fuera” tópicos y fuera las mujeres de negro, tristes, encorvadas y escondidas. Por contra, Recchini -cámara en mano- dice “hola” a unas caras sonrientes de señoras que han cumplido los 60, 70, 80 y hasta 90 y son felices con sus años, sus arrugas y mucha experiencia. Escucharlas y verlas en sus libros y vídeos (son muchas y de diversas edades y tipologías) alegra el cuerpo y resulta esperanzador: no morimos, no desaparecemos a los 50. Hay vida para nosotras con el pelo cano o tintado, con arrugadas, gordas, flacas, altas y bajas. Entre otras cosas porque, con esos quinquenios, la carga de trabajo de los cuidados se reduce. Lo cuentan sus protagonistas. Y más, si una aprende a desaprender y a decir “no” a todo lo que la sociedad le pidió: servir siendo la más dócil, guapa, tierna, cuidadora y amable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;“Ahora soy libre como un pájaro”. “Ahora soy yo”. “Ahora puedo levantarme tarde”. “Esto es una segunda oportunidad para disfrutar lo que no hice antes” declaran ante su cámara. Esas afirmaciones son parte del<a href="https://www.youtube.com/watch?v=Jsvx6XfxQFk" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;vídeo</a>&nbsp;<em>Celebración,</em>&nbsp;una pieza audiovisual vinculada a su libro<a href="https://issuu.com/zulmarecchinilattes/docs/_biografias" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;«Biografías. Grandes mujeres»,</a>&nbsp;una bellísima muestra de retratos en blanco y negro en los que “hablan” hasta sus sexagenarios cuellos, también retratados.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La sociedad es lenta en adscribir a esa nueva masa de personas de edad los nuevos roles que los susodichos avances demandan. Los estereotipos prevalentes siguen asociados a la declinación corporal y cognitiva, devaluando y hasta ridiculizando a veces su realidad”, afirma la estudiosa y gerontóloga en su página web, un site, lleno de vida, la de <strong>una mujer referente </strong>en muchos campos que demuestra que <strong>la juventud no es el único referente de belleza. </strong>Porque como dice ella, “las mujeres recibimos constantemente la presión de seguir siendo lindas, con una definición que sólo es posible siendo jóvenes. Cuando para ellos es distinto”, asevera en su página<a href="http://zulmarecchini.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">&nbsp;web.</a>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso hace falta descubrirlas. Por ellas. Por nosotras. Por todas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este post nace a petición del programa&nbsp;<strong>Hazte Visible, Hazme Visible</strong>&nbsp;para subrayar el conocimiento y sabiduría de las mujeres mayores, en otras palabras, el LEGADO DE MUJERES.&nbsp;</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>La foto de portada pertenece al libro Biografías. Grandes mujeres, de la fotógrafa Zulma Recchini. </li>
</ul>
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			</item>
		<item>
		<title>No tener casa mata, más que el virus</title>
		<link>https://proyectosluzcasanova.org/no-tener-casa-mata-mas-que-el-virus/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lula Gómez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Nov 2020 06:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Exclusión social]]></category>
		<category><![CDATA[Sinhogarismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un informe de hace apenas unos días de Oxfam Intermón denominado «Después será demasiado tarde» asevera que España superará en breve los diez millones de personas en situación de pobreza. A los nueve millones de personas que teníamos con problemas severos para hacer una vida digna se sumarán un millón más de personas, ¡un millón...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Un informe de hace apenas unos días de <a href="https://www.oxfamintermon.org/es?gclid=CjwKCAiAnIT9BRAmEiwANao">Oxfam Intermón</a> denominado <em>«<a href="https://www.oxfam.org/es/informes/despues-sera-demasiado-tarde">Después será demasiado tarde»</a></em> asevera que <strong>España superará en breve los diez millones de personas en situación de pobreza</strong>. A los nueve millones de personas que teníamos con problemas severos para hacer una vida digna se sumarán un millón más de personas, ¡un millón de personas más en situación de exclusión social! Las cifras apabullan, pero son frías. Acercarse a la realidad, ver las caras de esas personas a las que estamos dejando sin futuro, es aterrador. En los días cercanos al 22 de octubre, la jornada nacional en que buscamos subrayar la situación de las personas más excluidas, las que no tienen casa, me indigesto al volver a escucharles.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Golpea saber y escuchar a Sebastián, un joven español de 28 años. Es transexual y desde hace cuatro meses reside en el centro residencial San Martín de Porres. Durante el confinamiento estuvo viviendo con su padre pero hace poco abandonó la casa por conflicto familiar. Tampoco tiene hogar Alexandra Gutiérrez, de 30 años, solicitante de asilo en España. Es colombiana y licenciada en Química farmacéutica. Se cobija en un piso tutelado. Más joven todavía es Ahmed: tiene sólo 18 años. Huyó de la pobreza de su país natal, Marruecos. Estuvo dos años en centros de menores y al cumplir la mayoría de edad se quedó con la calle para correr. Tampoco puede cumplir el toque de queda Roberto, de 56, español. Y no puede porque está en situación de calle. Perdió su casa por primera vez en 1996 al abandonar el domicilio familiar por problemas de consumo. Se recuperó, se separó y acabó en prisión por un delito de tráfico de drogas. Al salir libre, de nuevo sin nada, se tuvo que refugiar en un albergue. Ana González, española, tiene 60 años y perdió su techo, la casa en la que cuidaba como interna a una persona mayor, cuando se quedó sin empleo. Se vio obligada a dormir con su perro en la estación de autobuses de Madrid. Iba con su maleta y nadie se daba cuenta. Y como las de ellos, tengo grabadas las historias de Jade, de Osmel, de Carlos, de Jorge, de Diego&#8230; todas diversas, todas reales y todas ciertas. <strong>Según datos de Cáritas, un 13% de las personas que llegan a ellos son menores de 25 años (el mismo porcentaje que de personas mayores de 55 años). Y la cifra de mujeres ya llega al 20% del total</strong>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Relatos que no vemos pero que están, gentes que no cuentan con una vivienda, un derecho humano necesario para preservar la dignidad de las personas, un derecho además que posibilita otros. Porque <strong>no tener casa mata, como reitera la campaña de sensibilización de este año</strong>. Mata la posibilidad de formarse, de soñar, de tener protegerse ante el virus, mata la salud, mata la alimentación&#8230;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las consecuencias de la pandemia nos ponen ante una nueva situación, la de una sociedad mucho más frágil y vulnerable, especialmente para las personas sin hogar, expuestas de la forma más cruel a un virus que trastoca la economía y hace aún mayor la desigualdad entre unas y otros, profundiza la desigualdad. ¿Hasta cuándo queremos escuchar estas barbaries? ¡Basta! Pongamos los recursos y soluciones, porque las hay y no tenemos tiempo que perder, porque <strong>mientras hablamos, ellos y ellas duermen en la calle, si pueden</strong>. Es necesario revisar nuestro modelo de valores y buscar, desde el bien común, transformaciones profundas de redistribución. <strong>Hace falta generar sistemas de protección más eficaces y propiciar&nbsp;un cambio personal y colectivo donde arraigue la cultura del cuidado como forma de relación.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<item>
		<title>“El daño a una adolescente de la violencia digital puede ser perenne”</title>
		<link>https://proyectosluzcasanova.org/el-dano-a-una-adolescente-de-la-violencia-digital-puede-ser-perenne/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lula Gómez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Nov 2020 07:48:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia de Género]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carlos Martín Pérez es Guardia Civil y trabajador social, mediador especialista en violencia de género y menores, lleva trabajando en el tema décadas. Ha impartido más de 5.000 charlas sobre violencia digital e impartido cursos y talleres para que las nuevas generaciones tengan una vida más sana. Durante este mes de noviembre, desde Fundación Luz...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Carlos <strong>Martín Pérez</strong> es Guardia Civil y trabajador social, mediador especialista en violencia de género y menores, lleva trabajando en el tema décadas. Ha impartido más de 5.000 charlas sobre violencia digital e impartido cursos y talleres para que las nuevas generaciones tengan una vida más sana. Durante este mes de noviembre, desde Fundación Luz Casanova imparte un <a href="https://proyectosluzcasanova.org/curso-violencia-de-genero-digital/">curso</a> dirigido a profesionales sobre prevención de violencia de género en la red.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>¿Es seguro Internet?, ¿qué debería reforzarse para entrar en la red de una forma más segura?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Esa es la pregunta del millón. Es la que todos nos hacemos desde que navegamos por la red, y por eso es difícil responderla de forma resumida. Para empezar, habría que reformularla en dos. La primera sería <strong>si existen diferencias entre la vida real y la vida virtual. Y a eso hay que decir que prácticamente apenas existen.</strong> Hoy en día, en nuestra vida virtual podemos desarrollar prácticamente casi todo lo que haríamos en la vida real. Y lo que no podemos olvidar, es que lo que hacemos en la vida virtual, casi siempre tiene consecuencias en la vida real (y a veces son devastadoras e irreversibles).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo segundo que<strong> hay que considerar es si lo que hacemos en la vida virtual lo haríamos en la vida real. Y no, por supuesto que no</strong>. Acciones como aceptar solicitudes de amistad de desconocidos en las redes sociales, abrir correos de remitentes desconocidos donde nos ofrecen regalos, dar nuestros datos personales o datos bancarios a través de la web, hacer bullying-mobbing a personas delante de otros sin ningún reparo ni límite, compartir nuestras facetas más íntimas (incluidas las de contenido sexual), dejar que nuestros hijos tengan cualquier tipo de amigos (o ni siquiera conocerlos)… , son cosas que jamás haríamos en la vida real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me explico, si un desconocido llama a la puerta de mi casa para entrar sin dar una explicación bastante convincente, nunca le dejaríamos pasar. En cambio<strong>, </strong>aceptamos cientos, miles de solicitudes de amistad. Eso significa que le dejamos pasar a nuestra casa virtual sin ningún problema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En resumen, <strong>para navegar de una forma segura, hay que tomar las mismas precauciones que tomamos en la vida real.</strong> No es tanto una cuestión de cultura tecnológica, es más un asunto de sentido común.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>¿Es la sociedad consciente de las situaciones de violencia que viven nuestros jóvenes a través de las nuevas tecnologías? ¿Y los jóvenes?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Por supuesto que no lo es del todo. Aunque han oído hablar de los peligros de la red, y cada vez se llevan más a cabo tareas formativas-preventivas con una gran parte de la población, en general, <strong>la gente piensa que a ellos no les puede pasar lo que ven, leen, escuchan o les cuentan</strong>. Pasa como en otras muchas facetas de la vida, sé de sobra que me puedo contagiar de VIH o quedarme embarazada si mantengo relaciones sexuales sin protección, pero cuando lo hago, quiero creer que apenas existen probabilidades de que pueda ocurrir. Es como cuando pensamos que no pasa nada por conducir con cinco cañas, creemos que controlamos, y como la probabilidad de que pase algo es muy baja, tendemos a relajarnos. Solo habría que adaptar ese tipo de situaciones a la vida virtual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a los <strong>jóvenes</strong>, cometen los mismos errores que nosotros cuando lo éramos (y quién esté libre que tire la primera piedra). Deben aprender de la experiencia y de sus errores como lo seguimos haciendo nosotros.<br>La gran diferencia entre ellos y nosotros, es que ellos son la generación de la historia de la humanidad que más información tienen, y no la aprovechan. No estoy de acuerdo con los que dicen que la culpa la tiene la sobreinformación. <strong>Cuanta más información tengamos, deberíamos tener muchas más posibilidades de cometer menos errores.</strong> En cambio, los datos nos están demostrando que por desgracia para la población juvenil no es así.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>U</strong><strong>no de los objetivos del curso es conceptualizar este tipo de delitos digitales penales como uno emocional distinto a otros crímenes. ¿Podrías explicarlo?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En efecto, una de las intenciones de este curso es conceptualizar estos delitos penales digitales como un delito emocional cualitativamente diferente a otros tipos de crímenes, por las propias características tanto del hecho, como de la relación entre víctima y victimario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queremos que la gente entienda que los delitos que se cometen dentro de una relación de pareja no tienen nada que ver con los delitos que se realizan a personas que no lo son. Si yo robo a una persona desconocida sus contraseñas de acceso a sus redes sociales, cuentas bancarias, correo electrónico, generalmente lo que busco es encontrar un beneficio para mí o para terceros. Puede estar haciéndolo también con el propósito de buscar extorsionarle para conseguir algo a cambio. En cambio, cuando cometemos este tipo de delitos a personas que apreciamos, conocemos, y sobre todo a nuestra pareja, lo hacemos aprovechando el marco en el que lo realizamos, es decir, el de la confianza, el de la intimidad, el de la proximidad generada por el tipo de relación que se da. El objetivo, casi nunca, es beneficiarse económicamente o similar. Normalmente se cometen para hacer uso de control sobre esa persona, buscando el sometimiento, y por desgracia, en muchos casos, para hacerle un daño que puede convertirse en irremisible.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://proyectosluzcasanova.org/wp-content/uploads/2020/11/adolescentes-y-redes-2-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-13885" width="538" height="404" srcset="https://proyectosluzcasanova.org/wp-content/uploads/2020/11/adolescentes-y-redes-2-1024x768.jpg 1024w, https://proyectosluzcasanova.org/wp-content/uploads/2020/11/adolescentes-y-redes-2-300x225.jpg 300w, https://proyectosluzcasanova.org/wp-content/uploads/2020/11/adolescentes-y-redes-2-768x576.jpg 768w, https://proyectosluzcasanova.org/wp-content/uploads/2020/11/adolescentes-y-redes-2-1536x1152.jpg 1536w, https://proyectosluzcasanova.org/wp-content/uploads/2020/11/adolescentes-y-redes-2.jpg 1000w" sizes="(max-width: 538px) 100vw, 538px" /><figcaption class="wp-element-caption">L<em>as adolescentes y preadolescentes son las que más expuestas están</em> </figcaption></figure>
</div>


<ul class="wp-block-list">
<li><strong>¿Cómo le afecta a una joven estar expuesto a este tipo de delitos?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Sin duda alguna, las adolescentes y preadolescentes son las que más expuestas están. El nivel de afectación puede ser muchísimo más grave exponencialmente que a una adulta, esto puede ser debido a la falta de madurez que tienen para enfrentarse a este tipo de consecuencias, las cuales pueden ser perennes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La juventud es una etapa maravillosa, en la que todos disfrutamos de una forma diferente de todo lo que hacemos. Lo que sentimos a nivel emocional se convierte en algo mucho más intenso que en otras etapas más maduras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El peligro que corremos es que no contamos con esa experiencia que puede protegernos de nuevas situaciones que nos expongan a ese tipo de riesgos. Cuando una adolescente de 14 años le envía una foto desnuda a su novio de 16 porque él se lo ha pedido, lo hace pensando que esa persona es el hombre de su vida, que nunca va a dejar de serle leal, que se trata de una relación de amor honesta y sincera, y por supuesto, inquebrantable. Piensa que debe hacerlo si no quiere decepcionarle y poner en riesgo todo esa historia romántica e idealizada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sólo se puede parar a pensar en las consecuencias que puede tener su acción cuando anteriormente le ha ocurrido algo similar a ella o a personas muy cercanas, o cuando ha recibido una buena educación para prevenir este tipo de conductas.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>En teoría las más jóvenes son más conscientes de lo que supone el feminismo, las libertades y cuentan con más información, pero&#8230; pareciese que en redes siguen cayendo en violencia de género. ¿Qué estaría fallando?&nbsp;</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Efectivamente, las jóvenes hoy tienen un discurso muy diferente y más convincente que el que tenían las jóvenes de años atrás. Esto siempre me resultó muy esperanzador hasta que comencé a llevar proyectos de formación-prevención por cientos de centros docentes de la Comunidad de Madrid.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante más de diez años estuve dando charlas sobre violencia de género e igualdad en una gran parte de los centros docentes madrileños, y era muy interesante ver cómo los jóvenes tenían cada vez más claro lo que eran los micromachismos, la lucha por la igualdad o como evitar realidades misóginas en su día a día. En cambio, cuando trabajábamos los talleres de una forma más profunda, se detectaba rápidamente cómo ellos reconocían que en las relaciones debían existir conductas posesivas que generaran celos o control, ya que, según ellos, era una forma de demostrar que le importas a esa persona, llegando a normalizar este tipo de relaciones tan tóxicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por desgracia, las conclusiones que extrajimos fueron que aunque pareciera mentira estábamos ante una situación límite verdaderamente preocupante, <strong>porque todo lo que habían avanzado las mujeres de mi generación, estaba sufriendo un grave retroceso que no hacía presagiar nada bueno.</strong><strong> </strong>Es difícil de entender como no han podido aprovechar todo este trabajo elaborado anteriormente por sus predecesoras. Nos resultó muy llamativo que estas conductas estuvieran más interiorizadas en las chicas que en los chicos, los cuales en líneas generales predicaban mucho más con el ejemplo que ellas.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Uno de los puntos del temario habla de drogas y alcohol y la relación con las tecnologías, tecnoadicciones.</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En este trabajo de prevención, y en mi experiencia como trabajador social con jóvenes conflictivos, los cuales presentaban en la gran mayoría un problema de adicción a las drogas o falta del control en el consumo de las mismas, me di cuenta de que es mucho más fácil caer en el uso irresponsable de internet cuando estamos bajo las influencias de este tipo de sustancias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un porcentaje importante de los delitos tecnológicos (casi un 30%) cometidos por los jóvenes entre 14 y 17 años, se realiza cuando están bajo los efectos de sustancias toxicológicas. Una adolescente demuestra mucha más fragilidad cuando se encuentra bajo estos efectos, y encuentra en esos escenarios el coraje o la valentía de hacer ciertas cosas que no haría con plena lucidez (por ejemplo enviar contenidos íntimos a través de la red). Esto pasaría también al joven que lo recibe, que se encontraría falto de prudencia para reenviarlo y hacerlo público por no estar en su sano juicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ello, visualicé y entendí esa armonía entre las tecnoadicciones y cualquier otro tipo de adicción. Al fin al cabo, si lo pensamos detenidamente, todo guarda relación en ese sentido.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>¿Cómo sería un consumo responsable de redes?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Resumiendo lo expuesto en puntos anteriores, <strong>navegar por la red teniendo claro que no debemos hacer en internet lo que no haríamos en la vida real.</strong> Al igual que tomamos ciertas precauciones en lo cotidiano de nuestro día a día para protegernos, debemos llevar a cabo esta filosofía en la red.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>¿Qué recomendaciones haría a las/os adolescentes y a las familias?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">A ambos les diría que disfruten del consumo responsable de internet de forma individual y en conjunto como familia, dejando a un lado la idea errónea de que Internet es peligroso y que no trae nada bueno. <strong>La red nos ofrece una gran cantidad de recursos y ventajas que pueden ser muy lucrativas, útiles y beneficiosas para todos</strong>.A los adolescentes, les subrayaría que por favor no olviden que lo que hacen en la red no solo tiene consecuencias en la misma, sino también, en la vida real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y a los padres, que tengan claro que no existen padres desinformados, sino padres desinteresados. Sé que puede dar muchas pereza aprender a vivir y sentirse cómodo en esta sociedad tecnológica que nos ha tocado vivir, pero les aseguro que con un poco de esfuerzo y dedicación, conseguirán disfrutar y controlar la forma de navegar. No deben olvidarse que aunque sus hijos piensen que saben mucho más que ellos sobre internet (lo cual puede ser verdad), en la escuela de la vida, les ganamos por goleada. Es tan fácil como aplicar esa experiencia de la vida real a la vida virtual..</p>
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]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>«Se medicalizan problemas de origen social»</title>
		<link>https://proyectosluzcasanova.org/se-medicalizan-problemas-de-origen-social/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lula Gómez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Oct 2020 05:45:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia de Género]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista con Patricia Martínez Redondo, antropóloga y educadora social “Para tratar las adicciones con mujeres hay que resolver la violencia estructural contra ellas” “¿Cómo es posible que un mundo que se cree científico haya podido olvidar los problemas de la mitad de la población —sin atender, por ejemplo, a la relación del ciclo menstrual con...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Entrevista con Patricia Martínez Redondo, antropóloga y educadora social</strong></p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph"><strong><em>“Para tratar las adicciones con mujeres hay que resolver la violencia estructural contra ellas”</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“¿Cómo es posible que un mundo que se cree científico haya podido olvidar los problemas de la mitad de la población —sin atender, por ejemplo, a la relación del ciclo menstrual con las enfermedades autoinmunes, cuando hace treinta años sí lo relacionaba— y por el contrario haya medicalizado casi todas las etapas naturales de la vida de las mujeres?”, se pregunta <a href="https://books.google.es/books/about/Mujeres_invisibles.html?id=XnSaCqiOEYoC&amp;printsec=frontcover&amp;source=kp_read_button&amp;redir_esc=y#v=onepage&amp;q&amp;f=false">Carme Valls en <em>Invisibles,</em></a> un libro que ahora se reedita (Capitán Swing) para subrayar que <strong>nosotras no hemos estado en los manuales de medicina.&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"> Muy relacionado con este tema, la <strong>Fundación Luz Casanova imparte</strong> ahora, de la mano de <strong><a href="http://www.generoydrogodependencias.org/about/">Patricia Martínez Redondo </a></strong>antropóloga y educadora social experta en género y usos de drogas, <strong>un curso sobre adicciones y violencia de género dirigido a profesionales. </strong>El objetivo: visibilizar, reconocer y abordar las especificidades de los usos problemáticos de drogas y las adicciones en los casos de violencia de género.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>¿Por qué las adicciones siguen sin abordarse con perspectiva de género?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Es un tema estructural ya que la formación que recibimos quienes trabajamos en ese campo, no tiene perspectiva de género… Ocurre en la medicina, en psicología, psiquiatría, trabajo y educación social, etc., en todos los campos de la salud que todavía se abordan sin esa necesaria mirada de género. Si los y las profesionales de la salud no reciben formación, difícilmente pueden aplicar esa necesaria perspectiva de género. Porque tampoco se resuelve con un curso de unas horas o leer un poco sobre ello. En el tema de los usos de drogas y las adicciones, hace falta entender que cultural y estadísticamente<strong> sólo hemos hablado de drogas mirando a los hombres, que ocupaban el centro en cuanto a definición de la problemática en sí y la forma de abordarla</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo misma, que contaba con trayectoria y formación feminista, hasta el 2004 (llevaba trabajando en drogodependencias desde 1995) no me di cuenta de esa forma androcéntrica de ver y tratar las adicciones y la salud; resulta muy difícil ampliar el foco. Afortunadamente ya empiezan a existir másteres y otro tipo de formaciones sobre ello, pero no se accede a ella de forma masiva, y sobre todo: sigue sin formar parte central de la formación general, la que recibes como profesional para la intervención en usos de drogas y adicciones. Venimos de un enfoque totalmente androcéntrico en el que históricamente las mujeres permanecíamos invisibles, y si acaso, patologizadas y enfocadas como la excepción a la norma. Eso se sigue arrastrando a día de hoy. Además, tendríamos que cambiar el mismo foco de atención, ya que las mujeres presentamos problemáticas principalmente relacionadas con el abuso de alcohol (en soledad) y psicofármacos. No resultamos tan disruptivas socialmente en nuestros consumos problemáticos para nuestra salud, que además ocultamos durante más tiempo. De hecho, cuando sí se nos ve (bien porque pidamos tratamiento o porque no podamos ocultarlo más) se nos sanciona doblemente. Además, volviendo al tema de los psicofármacos: <strong>ha habido una medicalización de los malestares de las mujeres, y pareciera que la ansiedad y la depresión sean inherentes a nosotras. Se medicalizan problemas de origen social, problemas cuyas causas tienen que ver con el sistema sexo-género.</strong> Debemos hablar de promoción de la salud para cambiar el paradigma de atención en adicciones y así introducir la perspectiva de género. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2714.png" alt="✔" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> Las mujeres abandonan los tratamientos en mayor número que los hombres, ¿por qué?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De nuevo nos encontramos con un problema estructural que no resulta sencillo cambiar. Para hacerlo, es necesario realizar transformaciones en los itinerarios de tratamiento, en los dispositivos existentes y en los recursos residenciales y ambulatorios. Hay que cambiar también los estereotipos y estigmas que pesan sobre las mujeres por un tema de género. De no hacerlo, ellas no se acercarán a los centros de ayuda, y las que lo hacen, no están recibiendo la atención a las problemáticas que es necesario abordar para poder trabajar su adicción (en general, porque a día de hoy ya hay muy buenas prácticas instauradas en este sentido). Porque más allá de esos estereotipos, los tratamientos se han enfocado en la adicción sin ver nada más. <strong>Al introducir perspectiva de género, resulta obligatorio revisar cuestiones directamente relacionadas con el desarrollo de la adicción y que a priori no serían nuestro “objeto de intervención”. </strong>Hablo desde la carga total de trabajo (empleo más cuidados) o la minusvaloración intrínseca del género femenino, a cuestiones más gravosas en cuanto impacto psicológico, relacionadas directamente con la violencia de género: agresiones sexuales en contexto de consumo de sustancias, maltrato en la pareja, abusos sexuales en la infancia y adolescencia, situaciones de prostitución tanto antecedente como consecuente del consumo, etc. Las adicciones en muchas mujeres no se resuelven sin mirar a esas violencias. Y al revés, igual, no se resuelven esas violencias si no se tratan las adicciones. La cuestión no es priorizar una o otra, sino entender que interaccionan y acompañarlas en su proceso de cambio, mientras se les dota de un espacio seguro y se las protege de la violencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, en los tratamientos emergen muchas otras cuestiones de género: su papel como madres (el miedo a la retirada de la custodia influye directamente en que no pidan tratamiento porque es un reconocimiento público de su adicción), el mayor rechazo familiar y social hace que tengan menos apoyos durante el tratamiento, mantenerse en un centro residencial suele ser más difícil (sobre todo si son madres), etc etc. Recientemente publiqué un artículo en Pikara que exponía muchos de estos factores multicausales: <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/04/por-que-las-mujeres-con-problemas-de-adiccion-abandonan-el-tratamiento/">https://www.pikaramagazine.com/2020/04/por-que-las-mujeres-con-problemas-de-adiccion-abandonan-el-tratamiento/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2714.png" alt="✔" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>¿Cómo se relacionan esas violencias de género y esas drogodependencias?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El papel que juegan las sustancias pueden ser recreativo, de ocio, que es lo que ocurre principalmente en los y las consumidoras más jóvenes. Pero según se avanza en la edad, ellas reducen ese consumo mientras que ellos continúan. Hay gente que sostiene que el género nos protege (en tanto que somos socializadas en la prudencia y una mayor percepción del riesgo), pero no es cierto. Porque si lo haces, si sigues consumiendo, se te sanciona. Eres una chica mala que desparrama, eres una consumidora y “cualquier cosa te puede pasar”. Y ese “cualquier cosa te puede pasar” se refiere directamente a lo relacionado con la violencia de género (posibilidad de agresiones sexuales, por ejemplo). Los diversos escenarios de consumo de sustancias (bien sea de forma recreativa o ya en forma de adicción) favorecen que haga su aparición la violencia de género, pero no son, evidentemente, la causa de la misma… <strong>Existe una clara sinergia entre drogodependencias y violencias de género, y actualmente está más que detectado que tenemos un amplio porcentaje de mujeres con problemas de adicción que están sufriendo o han sufrido situaciones de violencia de género (</strong>en el sentido amplio del término, no solo en el sentido del ámbito de actuación definido por la Ley Orgánica del 2004) Se hace imprescindible trabajar el impacto de la violencia en la vida de las mujeres, y máxime cuando las estadísticas nos indican que esa prevalencia de violencia en las mujeres con problemas de adicción es tres veces superior a la de las mujeres de la población en general… Es un tema invisibilizado, pero es urgente prestarle atención, y ponernos a trabajar conjuntamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Cómo no te voy a creer</title>
		<link>https://proyectosluzcasanova.org/como-no-te-voy-a-creer/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lula Gómez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Oct 2020 05:35:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia de Género]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; «La proporción entre los procedimientos por denuncia falsa en violencia de género desde 2009, 121 en total, en relación con los procedimientos en los que se ha dictado una sentencia condenatoria es del 0,0069%», La noticias son contundentes. Las cifras más: la proporción entre los procedimientos por denuncia falsa en violencia de género desde...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;                         «La proporción entre los procedimientos por denuncia falsa en violencia de género desde 2009, 121 en total, en relación con los procedimientos en los que se ha dictado una sentencia condenatoria es del 0,0069%»</strong>,</p>



<p class="wp-block-paragraph">La noticias son contundentes. Las cifras más: la proporción entre los procedimientos por denuncia falsa en violencia de género desde 2009, 121 en total, en relación con los procedimientos en los que se ha dictado una sentencia condenatoria es del 0,0069 por ciento, según la <a href="https://www.fiscal.es/web/fiscal/-/la-fiscal-general-del-estado-presenta-la-memoria-de-la-fiscal-c3-ada-en-la-apertura-del-a-c3-b1o-judicial">Memoria que hace unos días publicaba la Fiscalía</a>. <strong>Cómo no te voy a creer, amiga</strong>. Porque más allá de ese minúsculo y demonizado porcentaje, que dista a kilómetros del uno por ciento del total, voy a algo más serio y es a la <strong>falta de credibilidad que hemos tenido las mujeres, </strong>que sin duda califico de contundente y demoledor. Hemos sido cuestionadas por provocar, por calentar, por ser unas golfas, por ser tontas y callar, por disfrutar (sí, incluso cuando nos violaban y no nos dejábamos la vida en defendernos), por salir a la calle, por emborracharnos, por viajar… por ser libres, un pecado para la mitad de la población, pareciese. Cuestionadas y abusadas. Y no nos creían.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Callábamos por miedo, por vergüenza, por inseguridad, por costumbre, por no saber y porque ha ocurrido toda la vida</strong>. Hace pocos años, sentada con unos amigos, éramos un grupo mixto, salió el tema de las violencias machistas. Yo dije que de las allí sentadas todas éramos víctimas. Les pedí que preguntasen a sus círculos más cercanos, a sus primas, sus hermanas, sus madres, las amigas de sus amigas, a la vecina del sexto, a sus ex novias. Porque nos han tocado a todas y no nos creían. Tuvo que venir el #MeToo para que se pudiese empezar a concebir que eso ocurría en el mundo del cine, pero también en la empresa, en la familia, en las ONGs, en la calle, en los sindicatos, los partidos políticos, en las instituciones… No hablábamos de un porcentaje que no llega al uno por ciento, era un problema estructural. Para no creernos nos decían que callábamos, que lo habíamos hecho durante años; que otorgábamos, que cómo iba a ser cierto, que por qué no se había hablado antes, que esas mujeres eran mujeres poderosas, conscientes, formadas, libres. Luego las malas lenguas señalaron que eran denuncias falsas. No, yo te creo, yo me creo, yo&nbsp; lo sé y estoy con la investigadora <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Laura_Bates">Laura Bates </a>y su iniciativa <a href="http://www.everydaysexims.com">www.everydaysexims.com</a>, <strong>una iniciativa que arrancó en 2012 y que ya la ha permitido recopilar 150.000 experiencias diarias sobre sexismo en múltiples momentos de la vida diaria.</strong> “La idea surgió de las numerosas situaciones de acoso que sufría ella misma en su día a día, paseando por las calles de su barrio, o por los correos que recibía de su jefe contándole las fantasías sexuales que tenía con ella; de humillación durante sus estudios en Cambridge, donde algún profesor aún lucía un brazalete negro, apenado por la admisión de mujeres en su College; de agresión sexual, cuando volviendo de noche a casa un grupo de jóvenes la acorraló y la magreó por encima de la ropa hasta que se cansaron de la “broma”, resultó que ni de lejos era la única que sufría estos incidentes”, apuntaba la revista Ámbito cultural sobre la iniciativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Por qué, cabría preguntarse? El patriarcado, sin duda. O explicado con ejemplos, que quizás se vea mejor. Según la propia Bates: “Las mujeres que se quejan de los comentarios irrespetuosos que se hacen a las mujeres miembros de la Cámara de los Comunes son acusadas de «reaccionar exageradamente», pero solo el 22% de los diputados son mujeres. Aquellos que se oponen a la representación sexista de las mujeres en los medios de comunicación son tildados de &#8216;aguafiestas&#8217;, sin embargo, casi el 70% de los papeles protagonistas de las películas los interpretan hombres (aunque los personajes femeninos tienen cinco veces más probabilidades de desnudarse y ponerse ropa sexy). A las mujeres que se oponen a la sexualización excesiva de las celebridades femeninas se les dice que “es una elección”, pero es casi imposible pensar en una cantante moderna que no lo haya descubierto todo… Cómo no te voy a creer.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<item>
		<title>“Los Planes de Igualdad son una de las herramientas más relevantes para la igualdad efectiva”</title>
		<link>https://proyectosluzcasanova.org/entrevista-con-julia-tabernero-experta-en-igualdad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lula Gómez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Sep 2020 07:01:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Igualdad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://proyectosluzcasanova.org/?p=13696</guid>

					<description><![CDATA[<p>Entrevista con Julia Tabernero, experta en Igualdad La Fundación Luz Casanova ha lanzado este mes Iguálate, un proyecto gratuito para asesorar a entidades en Igualdad de Género. Para ello, seleccionará a diez organizaciones pequeñas (de 20 a 50 personas en plantilla) para que puedan incorporar un Plan de Igualdad en su entidad. Julia Tabernero, responsable...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Entrevista con Julia Tabernero, experta en Igualdad</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La <strong>Fundación Luz Casanova </strong>ha lanzado este mes<strong> Iguálate</strong>, <strong>un proyecto gratuito para asesorar a entidades en Igualdad de Género. </strong>Para ello, seleccionará a diez organizaciones pequeñas (de 20 a 50 personas en plantilla) para que puedan incorporar un Plan de Igualdad en su entidad. Julia Tabernero, responsable de esta iniciativa en la Fundación, nos habla de qué supone trabajar en igualdad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f7e3.png" alt="🟣" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />  ¿Son necesarios los Planes de Igualdad?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los Planes de Igualdad son una de las herramientas más relevantes que tenemos para que la igualdad efectiva entre hombres y mujeres y la diversidad se incorpore en el ámbito laboral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La igualdad efectiva entre hombres y mujeres no sólo es necesaria, es imprescindible.&nbsp; Independientemente del lugar donde vivamos, <strong>la igualdad de género es un derecho humano</strong> fundamental. Promover la igualdad de género resulta esencial en todos los ámbitos, si queremos vivir en un mundo más equitativo, saludable y sostenible.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f7e3.png" alt="🟣" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>¿No son somos ya iguales de por ley?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aparentemente, todas las leyes son teóricamente igualitarias y no discriminatorias. Pero en la realidad, los mecanismos que perpetúan la desigualdad siguen actuando, ya que <strong>las leyes están hechas de tal manera que tienen un impacto diferente en hombres y en mujeres.</strong> Además, los recursos destinados a desarrollar dichas leyes no son suficientes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay que diseñar políticas publicas que pongan en el centro de todas ellas las condiciones para que la igualdad sea posible y que solucionen las necesidades desatendidas hoy en día.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f7e3.png" alt="🟣" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>Imagínate que tengo una empresa de 30 empleados. De forma práctica, ¿qué gano si aprendo en igualdad?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un Plan de Igualdad es una inversión para la mejora en muchos aspectos en la estructura y dinámica de trabajo en una entidad o empresa. Entre los beneficios más destacados, destacaría:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Mejora de la productividad y del clima laboral.</li>



<li>Mejora en la gestión de los tiempos.</li>



<li>Aumenta la creatividad y la innovación.</li>



<li>Favorece la contratación por administraciones públicas y la obtención de subvenciones.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f7e3.png" alt="🟣" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /><strong>¿Es complicado acometer un Plan de Igualdad? ¿Cuesta dinero?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El proceso de diseño e implementación de un Plan de Igualdad es sencillo y en el propio proceso ya se generan impactos positivos. Además, el proyecto Iguálate ofrece el acompañamiento necesario para poder poner en marcha el Plan de Igualdad adaptado a la realidad de cada empresa o entidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f7e3.png" alt="🟣" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /><strong>¿Por qué son importantes las cuotas?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque son una herramienta que obliga a las empresas a incorporar a las mujeres en las juntas directivas, consejos de administración y, en definitiva, a estar en los espacios de toma de decisión de las mismas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f7e3.png" alt="🟣" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> <strong>¿Por qué el covid afecta más a las mujeres? ¿Cómo puedo, desde mi entidad, apoyar a mis trabajadoras?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace poco el<strong> Instituto de la Mujer</strong> publicaba un informe sobre esos impactos de género. Y mencionaba que la pandemia supone una sobrecarga del trabajo sanitario y de servicios esenciales, donde las mujeres representan el 70% del personal sanitario en todo el mundo y son mayoría en sectores del comercio de alimentación y de los servicios de limpieza hospitalaria y de residencias que son esenciales para el mantenimiento de las poblaciones. Además, el teletrabajo sin medidas de conciliación y corresponsabilidad también contribuye al desigual reparto de tareas relacionadas con la sostenibilidad de la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aparte, la mayoría de las tareas de cuidados recae sobre las mujeres, que siguen realizando la mayor parte del trabajo doméstico y cuidado de personas dependientes, remunerado y no remunerado, asumiendo también una mayor carga mental derivada de la misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y por último, las mujeres sufren mayor precariedad y pobreza laboral, lo cual las sitúa en un peor lugar para afrontar un nuevo periodo de crisis (especialmente mujeres jóvenes, las mujeres con baja cualificación y las mujeres migrantes).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por todo eso, es importante diseñar e incidir en <strong>Planes de Igualdad, así como en protocolos y medidas que incidan de forma directa sobre conciliación y corresponsabilidad</strong>, incorporando las nuevas dinámicas de teletrabajo, esenciales para reducir la brecha de género y las desigualdades en el ámbito laboral.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Para que quienes regentan empresas no se sientan sólos ante las peticiones de corresponsabilidad/conciliación de mis trabajadoras. ¿Qué más debe hacer el Estado y la sociedad?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguir trabajando por la centralidad de la incorporación de la perspectiva de género en todos los ámbitos y las políticas públicas de nuestra sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f7e3.png" alt="🟣" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /><strong>¿Alcanzaremos el objetivo 5 (referido a Igualdad) de los Objetivos de Desarrollo?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El Secretario General de Naciones Unidas, decía en abril de este año que los escasos avances en materia de igualdad de género y derechos de las mujeres conseguidos a lo largo de las décadas están en peligro de retroceso como consecuencia de la pandemia de la COVID-19. Con ello, instaba a los Gobiernos a que pongan a las mujeres y las niñas en el centro de sus esfuerzos para la recuperación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, más que nunca, porque las mujeres son las más afectadas y a la vez, las que más responsabilidades tienen para el proceso de sostenibilidad de la vida. Es clave trabajar y poner en el centro la igualdad efectiva entre hombres y mujeres en todo el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/1f7e3.png" alt="🟣" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /><strong>Danos una recomendación fácil para ser hoy más igualitarios, para revisar nuestro lenguaje, estereotipos o machismos en los que caemos a diario.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tenemos que pensar que para que la vida salga adelante todos los días, esto incluye descanso, higiene, alimentación, salud mental y bienestar emocional, cuidado de menores y mayores. Es imprescindible que todos y todas nos hagamos cargo y repartamos esas tareas esenciales e imprescindibles. Y más, en un momento de crisis sanitaria y socioeconómica como el actual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El proyecto Iguálate está subvencionado por la <strong>Comunidad de Madrid</strong> para fomentar la igualdad entre hombres y mujeres en el tejido económico de la Comunidad de Madrid</p>



<p class="wp-block-paragraph">.</p>
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		<title>Coronavirus sin hogar</title>
		<link>https://proyectosluzcasanova.org/coronavirus-sin-hogar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Lula Gómez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Aug 2020 05:30:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[Sinhogarismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Me despierto con calor y sudada. Estamos en julio y vivo entre cartones. Esta noche nadie me ha molestado. Tras esta verja de un descampado pegado a la Estación de Chamartín no se me ve. Para cubrirme aquí he montado algo así como un chiringuito con cartones y telas. Entro por una valla en la...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Me despierto con calor y sudada. Estamos en julio y vivo entre cartones. Esta noche nadie me ha molestado. Tras esta verja de un descampado pegado a la Estación de Chamartín no se me ve. Para cubrirme aquí he montado algo así como un chiringuito con cartones y telas. Entro por una valla en la que rompí el cerrojo y al que puse mi propio candado. Me da seguridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Me iré a bañar a un Centro de Día</strong>. Una vez limpia, desayunaré. Ay, la mascarilla, que ahora es obligatoria. Cojo la de ayer y anteayer y el día anterior. Está en la mochila, un tanto “tocadita” pero con ella no me dicen nada y tengo que cruzarme Madrid. Las medidas higiénicas impuestas dicen que antes de cualquier cosa he de lavarme las manos pero claro, no tengo agua. Fuera hay una fuente que los taxistas utilizan no sé todavía muy bien para qué. Me refrescaré en ella.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El otro día una señora me dijo si estaba contenta con lo del <strong>Ingreso Mínimo Vital</strong>. Ojalá. Me falta requisitos. <strong>No puedo solicitarlo porque en el banco me piden una serie de cosas que me resultan tan ajenos como unas sábanas limpias. </strong>Quieren, y no tengo casa, que mande no sé qué historias por ordenador. Sé usarlos, pero no tengo toda la documentación. La más loca es tener una cuenta corriente. A ver, señores, señoras, voy aseada, me cuido, pero todavía no sé qué sucursal bancaria querría abrirme sus puertas. Y dos, si fuera así, si no hubiese prejuicios antes alguien pobre, alguien sin hogar, ¿qué banco querrá abrirme, una vez dentro, una cuenta corriente? No tengo casa ni trabajo. Sólo tengo una cosa: mi perro y otros amigos como yo. Y ni a Muka, mi mascota, ni a mi panda nos suelen recibir bien. Qué bien que no tuve hijos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llego a Plaza de Castilla con hambre. Tengo un abono de metro que me han facilitado en Servicios Sociales. Esto está lleno, pero limpio y se agradece el aire acondicionado.<strong> Llego a mi estación y en el Centro de Día descargo mi ropa para lavar, me ducho y como. Me saludan con respeto y dignidad. Además de comida hay servicios para mí. Hay ordenadores, hay actividades: </strong>hubo un concierto hace unos días, talleres varios, bolsas de empleo y lo que cada día crece es el número de gente: hombres, mujeres (que cada vez somos más) de todas las edades y colores. De esto último, cada vez más jóvenes y también cada vez más migrantes. Algo se debe estar haciendo mal.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En mi caso, el coronavirus se traduce en que somos más los sintecho, somos más las personas sin luz y sin posibilidad de comer algo caliente</strong>. Está bien ese Ingreso, si fuese factible para quienes ya no tenemos nada. Están bien los planes de empleo, pero la pandemia está esquilmando el trabajo de todos, y para nosotros siempre ha sido más difícil: no tenemos colchón. Aquí están preocupados también por la violencia contra las mujeres. Dicen que son mayores. Me preguntan por ello, pero no es mi caso. Son las 10 de la mañana. Queda todo el día. Y se hace largo. Queda lo más fuerte del verano. Queda el otoño… Y ¿mientras? ¿Lloverá, se sostendrá mi casa? ¿Seguiré segura? ¿Me abrirán la puerta del banco?&nbsp;</p>



<p class="has-vivid-purple-color has-text-color has-small-font-size wp-block-paragraph"><strong><em>Este testimonio se ha hecho a partir de observar a una mujer sin hogar de unos 50 años que acude a varios Centros de Día. No damos su nombre.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph"></p>
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